Una política de uso de IA para tu empresa cabe en una página y responde cinco preguntas: para qué se usa la IA, qué datos no se comparten, quién revisa lo que sale, cómo se avisa que un texto salió de la IA y a quién se le cuenta si algo sale mal.

Si tu equipo ya usa ChatGPT u otra herramienta y nadie acordó reglas, lo más probable es que cada persona esté haciendo lo que le parece sensato. Casi siempre es así. El problema aparece el día que alguien pega en una herramienta la lista de clientes para «ordenarla más rápido». Con una página escrita, ese día ya tiene respuesta.

En resumen

  • Una guía de una página con cinco partes basta para que todo el equipo use la IA con las mismas reglas.
  • Lo más importante es escribir qué datos no se comparten y quién revisa lo que sale antes de enviarse.
  • Si el uso toca temas legales o información regulada, la guía se revisa con un especialista.

¿Qué partes debe tener una política de uso de IA?

Cinco. Cada una responde una pregunta que tu equipo se hace de todos modos.

Las cinco partes de la guía de una página
Parte Pregunta que responde Cómo se ve en un ejemplo ficticio
1. Para qué se usa ¿Qué tareas sí? Borradores de textos internos y resúmenes de documentos propios
2. Qué datos no se comparten ¿Qué nunca se escribe en una herramienta? Datos personales, contraseñas, información bancaria y contratos
3. Quién revisa ¿Quién lee antes de que salga? La persona que envía el texto, siempre
4. Cómo se cita ¿Cómo se deja constancia? Una nota en el documento: «Borrador preparado con IA y revisado por…»
5. A quién se avisa ¿Con quién se habla si algo sale mal? Con la persona responsable, el mismo día

¿Cómo se redacta cada parte?

Para qué se usa

Enumera tres o cuatro tareas concretas y deja una puerta abierta: «para cualquier otra, se pregunta antes». Así no tienes que prever todo.

Qué datos no se comparten

Sé específico. «Información sensible» deja dudas; «datos personales de clientes y del equipo, contraseñas, datos bancarios y documentos marcados como confidenciales» no las deja. Agrega una salida práctica: si hay duda, se usa un ejemplo inventado.

Quién revisa

Escribe una regla simple: todo lo que salga de la IA y se envíe a un cliente o se publique lo lee una persona antes. Quien lo envía es responsable de lo que dice.

Cómo se cita

Decide si basta una nota interna o si también avisas a clientes. Esa decisión depende de tu tipo de trabajo y de lo que hayas acordado con quien contrata tus servicios. Si hay compromisos por contrato, consúltalos con quien corresponda.

A quién se avisa

Nombra a una persona. Quien comparte algo que no debía necesita saber a quién decírselo sin miedo a un regaño; un aviso a tiempo permite reparar mucho más que un silencio.

Punta de una pluma fuente firmando una hoja de papel, con una regla metálica desenfocada y fondo oscuro
Una política sirve cuando alguien responde por ella: cada guía lleva el nombre de una persona responsable.

La plantilla lista para copiar

Copia el texto, cambia lo que está entre corchetes y revisa que cada línea describa cómo trabaja tu empresa.

Guía de uso de IA en [nombre de la empresa]. Versión de [mes y año]. Responsable: [nombre].

1. Para qué la usamos. Borradores de textos internos, resúmenes de documentos propios y ordenar notas. Para cualquier otro uso, preguntamos antes a [nombre].

2. Qué no compartimos. Datos personales de clientes o del equipo, contraseñas, información bancaria, contratos y documentos confidenciales. Si dudamos, usamos un ejemplo inventado.

3. Quién revisa. Toda salida de la IA que se envíe a un cliente o se publique la lee una persona antes. Quien la envía responde por lo que dice.

4. Cómo lo avisamos. Cuando un texto salió en buena parte de la IA, lo anotamos en [lugar]. A clientes les avisamos cuando [criterio].

5. A quién avisamos. Si se compartió algo que no debía o una respuesta causó un problema, avisamos el mismo día a [nombre].

Herramientas autorizadas: [lista]. Las cuentas están a nombre de la empresa. Revisamos esta guía cada [periodo].

¿Cómo la presentas al equipo para que se use?

Una guía que se entiende en una lectura se recuerda mejor. Estos tres hábitos ayudan a que no se quede guardada:

  • Léela en voz alta con ejemplos. Para cada parte, cuenta una situación cotidiana: «si te piden resumir una propuesta de un cliente, ¿qué haces?».
  • Pide una pregunta por persona. Las dudas de quienes trabajan la tarea mejoran la parte 1 y la parte 2 más que cualquier plantilla.
  • Deja la guía donde se trabaja. En la carpeta compartida, fijada en el chat del equipo o impresa junto a la computadora común. Si hay que buscarla, no se usa.

Cuando haya nuevas personas en el equipo, la guía es parte de su primera semana: veinte minutos de lectura y una conversación con la persona responsable.

¿Cómo la usaría una empresa real?

Puedes seguir con una política de uso de IA en una escuela o institución.

Errores comunes

  • Escribir quince páginas. Nadie las lee. Una página que se recuerda funciona mejor que un manual que se archiva.
  • Prohibir sin dar una salida. Si la regla solo dice «no», las personas siguen usando la herramienta, pero sin decírtelo. Ofrece el camino permitido.
  • Copiar la política de otra empresa. Cada negocio maneja datos distintos. Ajusta la parte 2 a lo que tú recibes de clientes.
  • No nombrar responsable. Sin una persona que responda dudas, la guía se queda en un archivo.
  • Escribirla y no explicarla. Quince minutos de lectura en equipo, con ejemplos, valen más que un correo con adjunto. Para saber después si funcionó, mira cómo revisar si la capacitación en IA le sirvió a tu equipo.

Tu primer paso esta semana

  1. Pregunta a tu equipo, sin regaños, qué herramientas de IA usa hoy y para qué tareas.
  2. Copia la plantilla y completa las partes 1 y 2 con lo que escuchaste.
  3. Elige a la persona responsable de la guía y escribe su nombre en la parte 5.
  4. Léela con el equipo en una junta corta y anota las dudas para la próxima versión.

Una primera versión imperfecta que todos conocen es mejor que una perfecta que nadie ha visto. Lo que dependa de la ley, como el tratamiento de datos personales, revísalo con un especialista.

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